La regla de la maestra golpeó el escritorio de Josh y ella le dijo: “Josh McDowell, nunca escribirás bien si continúas usando esa mano. Debes usar tu mano derecha, también debes aprender a concentrarte”.
Cuando Josh era apenas un niño, hace 50 años la escuela era muy dura. Y la casa no era mucho mejor. No era fácil crecer siendo el hijo de Will McDowell. El papá de Josh nunca lo llevó a pescar o jugó un partido de pelota con él como otros papás. Josh no podía recordar ni una sola vez que su padre lo hubiese llevado a divertirse juntos.
Lo que es peor, ser hijo de Will McDowell era vergonzoso. Todos en el pueblo sabían que el papá de Josh McDowell era alcohólico. Lo que no sabían era que su padre lo concibió cuando estaba ebrio.
Más de una vez Josh encontró a su mamá recostada en el granero, llorando y recuperándose de la paliza que su padre le había dado estando borracho. Cada vez que esto pasaba, él odiaba más y más a su padre.
Si tan solo Josh hubiera conocido a Nuestro Señor, quien lo hizo. Dios nos ama y promete ser un padre amoroso para aquéllos que en El confían. (2ª Cor.6:18). Dios cuida de todos los niños de los que tienen padres amorosos y cuidadosos y de aquéllos que como Josh tienen padres sin amor, descuidando a sus hijos. Dios quería tener una relación especial con Josh McDowell. Pero nadie le había enseñado acerca de El.
Josh no sabía como controlar los sentimientos de enojo hacia su padre que crecían en su interior conforme pasaban los años. Una vez él trató de quitarle lo borracho a su papá aventándolo en la bañera llena de agua. Trataba de meter su cabeza en el agua, pudiendo ahogarlo sin darse cuenta. Alguien detuvo a Josh de lastimar a su propio padre justo a tiempo.
El se unió a la Guardia Nacional Aérea. Un fin de semana al mes Josh y sus amigos iban a entrenar. Durante el verano ellos iban a otros estados para trabajar dos semanas en el servicio activo. Pero cuando el verano llegó y era tiempo de ir al campamento Josh se dio cuenta que él no iba al mismo lugar que sus amigos.
Su capitán le dijo: “Solamente hay una manera en la que puedes ir al mismo campamento que tus amigos. Debes enlistarte en la Fuerza Aérea”. Eso significaba cuatro años lejos de su casa en servicio activo. Tendría que renunciar a su trabajo en la fábrica. ¡Pero si eso significaba que podría permanecer con sus amigos lo haría!
Cuando terminó el entrenamiento en el campamento, Josh pensó, ¿Qué he hecho? Mi mejor cuate va de regreso a Michigan y yo tengo que permanecer en Texas haciendo trabajo extra y soportando el calor.
Cada mañana Josh despertaba antes de las cinco. Iba a la formación con otros compañeros a empezar a correr. Tenía que atragantarse el desayuno en solamente 15 minutos, arreglar su dormitorio, ir a las filas de marcha, esperar para la inspección y bolear sus botas una y otra vez. Cada noche a las 9:00 p.m. se iba a dormir exhausto.
“Tengo que hacer lo mejor” pensó Josh. Y así lo hizo hasta que un día cuando él estaba trabajando y un grande y pesado tubo de acero se rompió justo sobre su cabeza. Josh no vió ni escuchó el tubo de acero cayendo mientras trabajaba inclinado sobre una maquinaria. El tubo caía y caía hasta que…”¡Josh!” Cuando él escuchó a su amigo y miró hacia arriba era demasiado tarde. El tubo golpeó su cabeza. Se las arregló para levantarse.
Estoy bien, pensó. Pero al siguiente día se desmayó. Cuando despertó estaba en cama en el hospital. El pasó varios meses en el hospital recuperándose. Mientras estaba ahí su madre murió. Ella había estado muy enferma pero Josh no se culpó de la enfermedad de su madre, culpó a su padre.
Cuando Josh salió del hospital estaba bien, excepto por una cosa. Algunas veces tenía amnesia. Eso significa que no siempre podía recordar las cosas. Si iba a otra ciudad el podía no recordar como había llegado o para qué había ido.
Una vez Josh viajo a través de cinco estados para llegar a la casa de su niñez y le preguntó a su padre: “¿Cómo llegué hasta aquí?” “Está bien hijo, yo entiendo”, su padre le contestó. Su padre pensaba en las veces que había estado tan ebrio que no recordaba nada. Will pensaba que Josh había estado tomando pero no era así. ¡El tenía miedo de morir porque su cerebro no estaba trabajando bien! Debido a ese temor y a la muerte de su madre, Josh empezó a pensar en Dios. Pero decidió que Dios no era real.
Aunque Josh se alejó de Dios, Dios no se alejó de él. Dios dice: “Seré un Padre para ustedes, y ustedes serán mis hijos y mis hijas, dice el Dios todopoderoso”. Dios todavía quería tener una relación especial con Josh. Dios también quiere tener una relación especial contigo. El sabía cuando te creó que tu harías mal en lugar de obedecer sus reglas. La Biblia nos dice que todas las personas hemos fallado (Rom.3:23), que el pecado nos separa de un Dios santo, totalmente bueno. No puede haber pecado en el cielo donde habita Dios. Debido al gran amor que nos tiene hizo un camino para que pudiéramos estar con El algún día en el cielo. Dios envió a su propio hijo, al Señor Jesucristo a morir en una cruz por nuestros pecados. Después de tres días Dios le dio a El vida de nuevo. Jesús tomó el castigo que tú merecías. Si tú crees que Jesús es el Hijo de Dios y le pides que te perdone todos tus pecados, El lo hará. El te dará una nueva, limpia vida y será tu Padre del Cielo para siempre. (Juan 3:16)
Jesús, quien no tuvo pecado, tomó el castigo por los pecados de todo el mundo. Tristemente, Josh todavía no sabía esto.
Josh decidió que era tiempo de ir a la universidad. Le había ido bien en la Preparatoria, pero al inicio no tuvo buenas calificaciones. El descubrió que tenía que trabajar duro en su gramática para obtener una mejor nota. Un maestro amable ayudó a Josh y él también se exigió mucho a sí mismo
j Para mejorar su memoria Josh se paraba enfrente de la ventana de una tienda y se concentraba en lo que había dentro. Entonces se alejaba. Se repetía a sí mismo lo que había visto en la ventana. “Una joven maniquí de cabello café, usando un traje azul, cargando un bolso de mano de piel negro, con zapatos de tacón negro alto”.
Cuando Josh empezó a ser muy bueno en esto podía alejarse de la ventaja, cerrar sus ojos y ver la foto de el aparador en su mente. El descubrió que podía hacer esto con el trabajo de escuela también.
Para memorizar hechos dibujaba un crucigrama en un pedazo de papel. En cada cuadro escribía un hecho diferente. Cuando venía la época de exámenes, cerraba sus ojos y en su mente veía cada hecho del crucigrama, justo como con el aparador. Puedes hacer el truco de Josh al memorizar tus versículos bíblicos.
Además de su problema de memoria Josh no hablaba muy bien. El empezó a grabarse a sí mismo y después a escucharse. El se apenaba de lo que escuchaba pero trabajaba en hablar mejor. Josh trabajó duro en cada cosa que él hacía. Un día el tuvo una brillante idea, al menos eso pensó. El había visto a unos cristianos en la universidad y pensó que eran muy tontos. Josh le dijo a su maestro, “Para mi tesis final, haré un estudio de historia para probar de una vez a todos cristianos que la creencia en Jesucristo como su Salvador de pecados no es más que cuentos de hadas”.
Un día un amigo señaló a un grupo de estudiantes que eran cristianos. “¿Son cristianos esos compañeros?” Josh preguntó. “Algunos de ellos están en mis clases y son muy inteligentes. ¿Estás seguro de que son cristianos? Le preguntó a su amigo.
“Sí, tal vez ellos puedan ayudarte con tu proyecto de probar que el cristianismo no es real” bromeó su amigo.
Josh se botó de risa. “Oye esa es una buena idea Muchos cristianos están orgullosos de que saben mucho de la Biblia. Veré que tanto saben realmente”.
Pero Josh no había estudiado mucho de la Biblia. Así que los estudiantes cristianos lo retaron a probar que Jesús no había resucitado de la muerte. Josh aceptó el reto y empezó a ir a la Iglesia. El sabia que tenía que estudiar el cristianismo por él mismo y tomar la decisión correcta acerca de Jesús. Josh pensó que sería fácil probar que el cristianismo era un error pero al final de su investigación él descubrió que estaba equivocado.
El encontró tres cosas que son verdad acerca de Jesús:
1° Jesús es el Hijo de Dios,
2° Jesús resucitó de entre los muertos
3° La Biblia es un libro verdadero
Josh descubrió la verdad aunque él no quería creer en ella. El se acostaba por las noches pensando en Jesús. Una noche Josh le dijo a Dios, “Creo que eres real, Jesús. Estoy arrepentido de todos mis pecados. Perdóname y hazme Tu hijo”.
La vida comenzó a no ser tan fácil cuando Josh le pidió a Jesús que fuera su Salvador. Muy pronto después de eso, un conductor ebrio golpeó el carro de Josh, empujándolo hacia la vía de un tren que venía en camino. Después de que Josh salió del hospital tuvo que ir a casa a recuperarse, a casa con su padre alcohólico.
Cuando Josh llegó a casa su padre había empezado a cambiar. Desde que Josh le llamó para decirle que era un cristiano, Will McDowell trataba de ser un hombre mejor. Un día Josh le dijo, “Papá, gracias por tener un gran cuidado por mí”. Su papá le respondió, “Josh, ahora tú eres diferente. Ya no actúas como si me odiaras”. “No te odio papá” le dijo Josh, “te quiero ahora”.
“¿Cómo puedes amar a alguien como yo?” le preguntó su papá.
Josh le platicó a su papá como Jesús había cambiado su vida y que Dios quería tener una relación especial con él también”.
“Hijo”, le dijo Will, “si Dios puede ayudarte a amar a alguien como yo, yo quiero conocerle a El también”. Y el padre de Josh recibió a Jesús como su Salvador.
Will McDowell estaba tan feliz de tener una nueva relación con Dios que lo compartió con todas las personas del pueblo. El pudo dejar de tomar alcohol. ¡Que asombroso milagro! Josh tuvo un maravilloso tiempo con su padre hasta que estuvo bien para regresar a la universidad.
Josh y un amigo empezaron a ir a las universidades cercanas a hablarles a los demás acerca de Jesús. Josh dijo: “Voy a compartir a Cristo con todo aquél que pueda”. Y esto es lo que ha estado haciendo desde entonces; ayudando a los estudiantes alrededor del mundo a tener una relación especial con Dios.
Dios quiere tener una relación especial contigo también. Si tú recibes a Jesús como tu Salvador, Dios te perdonará y te hará su Hijo. El será tu Padre del Cielo.
Si tú ya eres un hijo de Dios, ¿le permitirás a tu Padre del Cielo cambiarte cada día y parecerte más y más a Jesús?
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