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Cada canción ha sido como recorrer un velo. Ahí está la cruz, el perdón, la esperanza, la única realidad a la que pertenecemos: Jesús.
Eso es lo que hemos estado cantando en nuestra congregación por cerca de un año: de un amor asombroso que un hermoso Salvador mostró al mundo.
Una sublime gracia, una gloriosa cruz, una sola sangre derramada , una justicia que está delante de mi creador a favor mío, un amor que nadie jamás imaginó, la irrupción del creador en la tierra: el mensaje del evangelio.
Nuestro anhelo es que estos cantos abran los ojos de la iglesia para ver al Infinito Dios, al Dios que nunca falla, a nuestro fuerte Consolador.
A quien sólo le podemos cantar con la música del cielo.
Es asombroso ver que quienes le cantan : Perfecto en poder , sublime en gloria le pueden decir también: amigo mío.
Él es espléndido, glorioso, majestad sin igual….cuya gloria y alabanza es sin fin…..
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